ORACIÓN AL NIÑO DE BELÉN
DE JUAN XXIII

 

Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que tú sólo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.
Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz. Amén.

ORACIÓN AL NACIMIENTO DE JESÚS

En el humilde pesebre es en donde Jesús aparece más grande y más glorioso.
Dios acababa de dar a la tierra un Salvador y en los brazos de Maria en éxtasis, los Ángeles adoran al Verbo encarnado. ¡Que lección para nuestra fe! El tiempo no disminuye la profundidad del misterio; los siglos pasan por delante de este pesebre bendito, el cual nos conserva y nos transmite el recuerdo del nacimiento de Jesucristo, sublime y encantadora prueba del amor de Dios hacia nosotros! Si vosotros no podéis olvidar vuestra madre, vuestra familia, vuestra patria, cristianos no olvidéis al que ha nacido para salvarnos.

Oración. Dios Todo Poderoso, que derramáis hoy sobre nosotros la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, haced que la fe de este misterio se infunda también en nuestros corazones. Señor y Dios nuestro, haced del mismo modo, te lo rogarnos, que celebrando con alegría la Natividad de N. S. Jesucristo, merezcamos, por una vida digna de El, gozar de su presencia. Así sea.


ORACION DE NAVIDAD

Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido años de paz.
Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más miserias en el mundo.
Niño Dios, tu que naciste de una madre virgen, te pido pureza en este mundo.
Niño Dios, tu que eres salvador, sálvanos de los desastres que nos provoca la naturaleza.
Niño Dios, tú que nos diste la vida para vivirla, que la vivamos de acuerdo a tu gloriosa vida. Amén.


"Oración para ser rezada en familia rodeando el Pesebre en la Nochebuena"


La fuente de toda bendición es Dios, Él es el único bueno. Dice la Biblia en el libro del Génesis que cuando Dios hizo la tierra y todas las criaturas “vio que todo era bueno”. De ahí nace la tradición cristiana de implorar la bendición de Dios en diversas circunstancias a fin de alcanzar de Dios su acción para hacer más perfecto todo lo creado. Lo más importante en la bendición del Nacimiento es que también se bendice nuestro propósito de vivir la Navidad santamente. El contemplar el misterio del nacimiento de Jesús será una ayuda para lograrlo.

El pesebre, belén o nacimiento no es algo mágico, pero tampoco es un simple adorno, debe ser tratado con dignidad. El pesebre, como todas las imágenes de nuestro Señor Jesucristo, nos ayuda a establecer un diálogo real con el Dios vivo que las imágenes representan.




RITO DE BENDICIÓN DEL PESEBRE

1) Invocación inicial:

Guía: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

2) Introducción:

Guía: Alabemos y demos gracias al Señor, que tanto amó al mundo que le entregó a su propio Hijo.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Guía: Durante estos días tan especiales de Adviento y Navidad, vamos a contemplar el significado de este nacimiento colocado en nuestro hogar y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que siendo Dios inmenso, quiso hacerse pequeñito para habitar en medio de nosotros y mostrarnos el camino de la Vida. Pidamos, pues, a Dios, que el misterio que representa el pesebre que nuestras manos han preparado, sea vivido intensamente por nuestros corazones y nos haga crecer en la fe en el Hijo de Dios.

3) Lectura de la Palabra de Dios:
Uno de los presentes lee el siguiente texto del Evangelio de San Lucas (Lc 2, 1-7):

Por aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se hiciera un censo del mundo entero. Este primer censo tuvo lugar siendo Quirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Estando ellos allí, le llegó a ella el tiempo del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en la posada.

Después de la lectura se puede hacer algún canto navideño apropiado.
4) Preces:

Guía: En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para la bendición del nacimiento, dirijamos nuestros corazones y nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; y digámosle:

Todos: Por tu nacimiento, Señor, protege a nuestras familias y a nuestro pueblo.

Guía: Tú que amaste y fuiste amado por tus padres en la Sagrada Familia de Nazareth, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia. Oremos al Señor.

Todos: Por tu nacimiento, Señor, protege a nuestras familias y a nuestro pueblo.

Guía: Tú que naciste en un humilde establo, infunde tu Espíritu a nuestro pueblo para que nuestro amor y nuestra solidaridad se manifieste de manera particular con los más pobres y los que sufren. Oremos al Señor.

Todos: Por tu nacimiento, Señor, protege a nuestras familias y a nuestro pueblo.

Guía: Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestros familiares, que en otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros, en tu familia eterna. Oremos al Señor.

Se hacen peticiones libres.
5. Oración de Bendición:
Guía: Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único, nacido de María la Virgen, dígnate bendecir este nacimiento y a la familia cristiana que está aquí presente, para que las imágenes que representan el episodio de tu nacimiento en Belén de Judá, nos ayuden a profundizar en la gratitud y la fe. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo amado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

Bendición del Árbol Navideño



EL ÁRBOL mismo nos trae a la memoria el árbol del Paraíso (cf. Gn 2, 9 - 17) de cuyo fruto comieron Adán y Eva desobedeciendo a Dios. El árbol entonces nos recuerda el origen de nuestra desgracia: el pecado. Y nos recuerda que el niño va a nacer de Santa María es el Mesías prometido que viene a traernos el don de la reconciliación.
LAS LUCES nos recuerdan que el Señor Jesús es la luz del mundo que ilumina nuestras vidas, sacándonos de las tinieblas del pecado y guiándonos en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.
LA ESTRELLA. Al igual que en Belén hace dos mil un años una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, con María su Madre, causando este acontecimiento una gran alegría en los Reyes Magos (ver Mt 2, 9 - 10). Hoy una estrella corona nuestro árbol recordándonos que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas.
LOS REGALOS colocados a los pies del árbol simbolizan aquellos dones con los que los reyes magos adoraron al Niño Dios. Además nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.

RITO DE BENDICIÓN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO

Todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia dice:
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales.
En los cielos, en Cristo.
Todos responden:
Bendito sea el Señor por los siglos.

LECTURA
Uno de los presentes, lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
Escuchemos con atención la lectura del profeta Isaías:
"Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado".

ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oremos.
Bendito seas, Señor y Padre nuestro,
Que nos concedes recordar con fe
En estos días de Navidad
Los misterios del nacimiento del Señor Jesús.
Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol
Y lo hemos embellecido con luces,
Con la ilusión de celebrar
La navidad del nuevo milenio
Que podemos vivir también a la luz de los ejemplos
De la vida plena de tu Hijo
Y ser enriquecidos con las virtudes
Que resplandecen en su santa infancia.
Gloria a Él por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.
Al final, todos los presentes, santiguándose, dicen:
En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.